METÁFORAS PARA LOGRAR LA EXCELENCIA DESDE LA ESCUELA A LA UNIVERSIDAD – ENFOQUE DE LA VACA – I PARTE


Hace uno días de casualidad llegó a mis manos el libro “La Vaca – Una metáfora sobre cómo vencer el conformismo y la mediocridad” del Dr. Camilo Cruz. Y me salto la idea de poder analizar el libro desde una perspectiva más amplia y orientada a la aplicación de la misma desde la escuela, espero compartir con ustedes varias ideas.

Muchos sicólogos destacan que sólo de nuestra propia actitud depende que nos sonría la fortuna. En los siguientes post trataremos sobre el poderoso cóctel: Optimismo – Pro actividad – Excelencia orientada a lograr una actitud positiva para la vida desde la Escuela a la Universidad.

COMO SE INICIA LA HISTORIA:

Se cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro, la lección más importante que el joven  discípulo  podía  aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.

Por ello tanto maestro y alumno inician un largo viaje para visitar los lugares más pobres y desolados de su país. Después de varios días encuentran lo que consideran la más humilde de todas las viviendas. Aquella casucha tenía un aspecto espantoso y se encontraba en la mayor calamidad. Aún así vivían ocho personas dentro de ella. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos que se las arreglaban para acomodarse en aquel lugar. Ellos vestían con andrajos y sus cuerpos sucios y malolientes eran prueba del estado de profunda miseria reinante en su hogar.

Tanto maestro y discípulo pidieron alojamiento en aquella casa, siendo bien recibidos por sus pobres habitantes. Ya instalados pudieron observar que la única riqueza que poseían era una vaca. Una flacuchenta vaca que con la escasa leche que producía, proveía a aquella familia el poco alimento para subsistir. Esta vaca era la única posesión material de algún valor con que contaba aquella familia. Era lo único que los separaba de la miseria total y toda la vida de la familia rondaba en torno a ella.

Al día siguiente, muy temprano y sin despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada y antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo a su discípulo: “Es hora de la lección que has venido a aprender”.

Sin que el joven pudiese hacer nada para evitarlo, el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y degolló la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda, ante los incrédulos ojos del joven.

Maestro, dijo el joven: “¿Qué has hecho? ¿Qué lección es ésta, que amerita dejar a esta familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca, que representaba lo único que poseía esta familia?”

Haciendo caso omiso a los interrogantes del joven, el anciano se dispuso a continuar la marcha, y maestro y discípulo partieron sin poder saber que suerte correría aquella familia ante la pérdida de su única posesión.

Un año más tarde, los dos hombres regresaron por aquellos senderos a ver que suerte había corrido aquella familia. Buscaron la humilde posada nuevamente, pero en su lugar encontraron una casa grande. Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para aquella familia, quienes seguramente habían tenido que abandonar aquel lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de aquel lugar.

Al tocar a la puerta, cual sería su sorpresa cuando del interior de aquella casa salió el hombre que un año atrás le diera morada en su vivienda. ¿Cómo es posible? preguntó el joven. Hace un año fuimos testigos de la profunda pobreza en que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este año para que todo esto cambiara? Ignorante del hecho de que el discípulo y su maestro habían sido los causantes de la muerte de su vaca. El hombre relató como, coincidencialmente, el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su vaca, había degollado salvajemente al animal.

El hombre continuó relatándole a los dos viajeros cómo su primera reacción ante la muerte de la vaca había sido de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la vaca había sido su única fuente de sustento. El poseer esta vaca le había ganado el respeto de sus menos afortunados vecinos, quienes envidiaban no contar con tan preciado bien. Sin embargo, continuó el hombre, poco después de aquel trágico día, decidimos que a menos que hiciéramos algo, muy probablemente, nuestra propia supervivencia estaría en peligro. Así que decidimos limpiar algo del terreno de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y decidimos sembrar vegetales y legumbres con los que pudiésemos alimentarnos. Después de algún tiempo comenzamos a vender algunos de los vegetales que sobraban y con este dinero compramos más semilla y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Así pudimos tener dinero suficiente para comprar mejores vestimentas y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida nueva.

El maestro, quien había permanecido en silencio, prestando atención al fascinante relato del hombre, llamó al joven a un lado y en voz baja le preguntó:

¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, estaría hoy donde ahora se encuentra?

Seguramente no, respondió el joven.

¿Si ves? Su vaca, fuera de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de mediocridad y miseria.

Así es cuando tienes poco. Lo poco que tienes se convierte en un castigo, ya que no te permite buscar más. No eres feliz con ello, pero no eres totalmente miserable. Estás frustrado con la vida que llevas, más no lo suficiente como para querer cambiarla. ¿Ves lo trágico de esta situación?

Muchos de nosotros también tenemos vacas en nuestra vida. Ideas, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad, dándonos un falso sentido de estar bien cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades por descubrir. Oportunidades que sólo podremos apreciar una vez hayamos matado nuestras vacas.

Así por ejemplo cuando tenemos  un trabajo que odiamos, que no suple tus necesidades económicas mínimas y no te trae absolutamente ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor. No obstante, cuando tienes un trabajo del cual no gustas, que suple tus necesidades básicas pero no te ofrece la oportunidad de progresar; que te ofrece cierta comodidad pero no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes.

LA LECCION

EL  ENFOQUE DE LAS VACAS DESDE LA ESCUELA Y LA UNIVERSIDAD

1. Profesora de donde viene las vacas.

Las ideas erróneas, excusas y justificaciones que limitan el progreso  en nuestra vida pueden tener su origen en el hogar, el trabajo, los amigos, etc. También pueden aparecer en diferentes etapas de nuestra vida.

La escuela y la universidad producen sus propias vacas. Hace algunos años se realizó un experimento con niños de similares características y se los repartió en dos grupos al azar, al primer grupo se le caracterizó como excelentes ante los docentes, y al otro grupo como mediocres.

Al finalizar el año, los resultados eran devastadores los alumnos considerados como excelentes lograron buenos resultados y los mediocres malos resultados. Esto se dio porque:

  • Los maestros creían que tenían que tratar con buenos alumnos mostraban síntomas de un lenguaje corporal positivo: sonreían más fácilmente, expresivos movimientos de cabeza, inclinarse hacia ellos, les miraban más tiempo a los ojos…
  • Los alumnos buenos obtienen más feedback, independientemente de que sus contestaciones sean buenas o malas
  • Los niños considerados  inteligentes obtuvieron más elogio y menos reproches. Los maestros critican más a quienes consideran peores.
  • Los maestros dan mayor instrucción a los alumnos de quienes esperan más.
  • Los maestros espolean a los alumnos de quienes esperan más, incluso a que den respuestas con más frecuencia. Les asignan las tareas más difíciles, les llaman más frecuentemente, les conceden más tiempo para contestar y les ayudan hasta que encuentran la solución correcta.
  • Cuando los niños considerados poco inteligentes sacan buenas notas, consiguen suscitar el malhumor o despecho del maestro.

2. No todas la vacas mugen como vacas en la Universidad

La vaca simboliza todo aquello que te mantiene atado a la mediocridad. Muchos de nuestros pensamientos y acciones se sustentan en creencias, pensamientos irracionales o excusas. La Universidad y la escuela esta plagada de ellas:

Cuando la Universidad se convierte en un mero trámite cuya único valor es el otorgamiento de un título se pierde la perspectiva del valor de la investigación y el desarrollo de la tecnología para el bien de la sociedad.

Es una creencia en muchas universidades que el estudiante recién cuando egresa podrá comprender como funcionan los diferentes sistemas estudiados. Bueno el tema es que muchas Universidades y escuelas profesionales  se han quedado ajenas  a la realidad y a las necesidades de la sociedad por ello no pueden lograr responder a sus retos.

Otro tema importante es la preparación y exigencia dentro de las Universidades. En mi caso considero  mucha la actitud de los estudiantes y la del docente; dentro de las escuelas encontramos todo tipo de estudiantes, más cuando encontramos grupos de alumnos que asisten desde el primer día de clase y desde ese primer día preguntan e investigan exigiendo del docente una actitud de investigación permanente. Cuando me preguntan que Universidad es la mejor debo responder los alumnos hacen la universidad y serán sus egresados quienes le agregarán o restarán peso a su alma mater.

Rompamos la desidia en nuestras respectivas casas de estudio, empecemos por una actitud de tolerancia a las ideas, pongamos de acuerdo en un conjunto de ideas de investigación que podamos realizar y apliquémosla en conjunto. Empecemos a mostrar resultados, pongamos en cada una nuestra capacidad de emprendimiento, aliémonos con otros escuelas no tengamos miedo de colaborar y comprometernos.

….Continuará.

Ing. Juan Cadillo León

Hace uno días de casualidad llegó a mis manos el libro “La Vaca – Una metáfora sobre cómo vencer el conformismo y la mediocridad” del Dr. Camilo Cruz. Y me salto la idea de poder analizar el libro desde una perspectiva más amplia y orientada a la aplicación de la misma desde la escuela, espero compartir con ustedes varias ideas.

Muchos sicólogos destacan que sólo de nuestra propia actitud depende que nos sonría la fortuna. En los siguientes post trataremos sobre el poderoso cóctel: Optimismo – Pro actividad – Excelencia orientada a lograr una actitud positiva para la vida desde la Escuela a la Univerdad.

COMO SE INICIA LA HISTORIA:

Se cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro, la lección más importante que el joven  discípulo  podía  aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.

Por ello tanto maestro y alumno inician un largo viaje para visitar los lugares más pobres y desolados de su país. Después de varios días encuentran lo que consideran la más humilde de todas las viviendas. Aquella casucha tenía un aspecto espantoso y se encontraba en la mayor calamidad. Aún así vivían ocho personas dentro de ella. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos que se las arreglaban para acomodarse en aquel lugar. Ellos vestían con andrajos y sus cuerpos sucios y malolientes eran prueba del estado de profunda miseria reinante en su hogar.

Tanto maestro y discípulo pidieron alojamiento en aquella casa, siendo bien recibidos por sus pobres habitantes. Ya instalados pudieron observar que la única riqueza que poseían era una vaca. Una flacuchenta vaca que con la escasa leche que producía, proveía a aquella familia el poco alimento para subsistir. Esta vaca era la única posesión material de algún valor con que contaba aquella familia. Era lo único que los separaba de la miseria total y toda la vida de la familia rondaba en torno a ella.

Al día siguiente, muy temprano y sin despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada y antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo a su discípulo: “Es hora de la lección que has venido a aprender”.

Sin que el joven pudiese hacer nada para evitarlo, el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y degolló la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda, ante los incrédulos ojos del joven.

Maestro, dijo el joven: “¿Qué has hecho? ¿Qué lección es ésta, que amerita dejar a esta familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca, que representaba lo único que poseía esta familia?”

Haciendo caso omiso a los interrogantes del joven, el anciano se dispuso a continuar la marcha, y maestro y discípulo partieron sin poder saber que suerte correría aquella familia ante la pérdida de su única posesión.

Un año más tarde, los dos hombres regresaron por aquellos senderos a ver que suerte había corrido aquella familia. Buscaron la humilde posada nuevamente, pero en su lugar encontraron una casa grande. Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para aquella familia, quienes seguramente habían tenido que abandonar aquel lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de aquel lugar.

Al tocar a la puerta, cual sería su sorpresa cuando del interior de aquella casa salió el hombre que un año atrás le diera morada en su vivienda. ¿Cómo es posible? preguntó el joven. Hace un año fuimos testigos de la profunda pobreza en que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este año para que todo esto cambiara? Ignorante del hecho de que el discípulo y su maestro habían sido los causantes de la muerte de su vaca. El hombre relató como, coincidencialmente, el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su vaca, había degollado salvajemente al animal.

El hombre continuó relatándole a los dos viajeros cómo su primera reacción ante la muerte de la vaca había sido de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la vaca había sido su única fuente de sustento. El poseer esta vaca le había ganado el respeto de sus menos afortunados vecinos, quienes envidiaban no contar con tan preciado bien. Sin embargo, continuó el hombre, poco después de aquel trágico día, decidimos que a menos que hiciéramos algo, muy probablemente, nuestra propia supervivencia estaría en peligro. Así que decidimos limpiar algo del terreno de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y decidimos sembrar vegetales y legumbres con los que pudiésemos alimentarnos. Después de algún tiempo comenzamos a vender algunos de los vegetales que sobraban y con este dinero compramos más semilla y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Así pudimos tener dinero suficiente para comprar mejores vestimentas y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida nueva.

El maestro, quien había permanecido en silencio, prestando atención al fascinante relato del hombre, llamó al joven a un lado y en voz baja le preguntó:

¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, estaría hoy donde ahora se encuentra?

Seguramente no, respondió el joven.

¿Si ves? Su vaca, fuera de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de mediocridad y miseria.

Así es cuando tienes poco. Lo poco que tienes se convierte en un castigo, ya que no te permite buscar más. No eres feliz con ello, pero no eres totalmente miserable. Estás frustrado con la vida que llevas, más no lo suficiente como para querer cambiarla. ¿Ves lo trágico de esta situación?

Muchos de nosotros también tenemos vacas en nuestra vida. Ideas, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad, dándonos un falso sentido de estar bien cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades por descubrir. Oportunidades que sólo podremos apreciar una vez hayamos matado nuestras vacas.

Así por ejemplo cuando tenemos  un trabajo que odiamos, que no suple tus necesidades económicas mínimas y no te trae absolutamente ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor. No obstante, cuando tienes un trabajo del cual no gustas, que suple tus necesidades básicas pero no te ofrece la oportunidad de progresar; que te ofrece cierta comodidad pero no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes.

Anuncios

1 comentario

  1. La verdad es que a veces tenemos miedo de volar por si solos por el temor al fracaso, por lo que sabemos de estas limitaciones y no somos capaces de hacerlo poniendo la excusa mañana o su debido tiempo, debemos de confiar en nosotros mismos y ser positivos de que todo va a salir de la mejor manera y ser pacientes, gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s